Julia se sorprendió. —¿Por qué viniste?
—¿Sabes qué hora es?—preguntó Andrés con expresión seria.
Julia miró la hora y se dio cuenta de que ya eran casi las 11. Movió los hombros y tomó un sorbo de agua. —Vaya, ya son las 11. Estaba tan concentrada dibujando que no me di cuenta del tiempo.
—Te llamé y no contestaste—dijo Andrés con tono de reproche.
Julia miró su teléfono y vio tres llamadas perdidas. —Lo siento, pongo el teléfono en silencio cuando trabajo y no lo reviso mucho.
Estaba por volve