—No—, rechazó Julia.
—¿No quieres que me quede en la Mansión Gómez? ¿Tanto me detestas?
—No es que te deteste, es que te temo—dijo Julia. La presencia de Andrés era demasiado imponente; casi todos a su alrededor tenían que estar pendientes de su estado de ánimo.
Julia no quería que su familia se sintiera incómoda.
Además, podía notar que había cierta tensión entre su padre y Andrés. Aunque ambos se esforzaban por parecer cordiales, era evidente que había una distancia que no podían superar.
Juli