Andrés les pidió que se fueran, ordenando a Javier que los escoltara fuera.
Bruno se resistió, sonriendo: —¿No íbamos a hablar sobre cancelar el contrato? Traje todos los documentos.
—Mañana lo discutiremos—, respondió Andrés fríamente, insistiendo en que se marcharan.
Javier, siendo directo y de pocas palabras, los sacó sin más.
En el jardín, Luis y Bruno se miraron y rieron.
—Vamos, par de solterones, a tomar una copa—, dijo Luis, pasando su brazo por el hombro de Bruno.
Bruno frunció el ceño.