Pilar tenía una clara expresión de disgusto en su mirada. Sin nada más que preguntar, ni siquiera la miró y siguió caminando.
Julia soltó un suspiro de alivio en silencio. Después de dar un par de pasos, Julia escuchó de repente una voz femenina.
—Señora.
Era Alicia. Al ver a Pilar, no mostró ni un ápice de nerviosismo, manteniendo su tono suave y delicado habitual.
—¿Qué haces tú aquí?—, preguntó Pilar al verla, perdiendo por completo la buena actitud que tenía antes.
Las acciones de Alicia la