Julia estaba borracha, parecía estar en un sueño. Levantó sus dos brazos y rodeó su cuello. —Tío, ¿has vuelto?
—No sirve de nada ser complaciente. —Andrés pensó que ella estaba tratando de complacerlo y fríamente intentó apartarla.
—Tío, no te vayas con otras personas. —Julia se acurrucó en sus brazos, acarició su rostro y acercó sus cuerpos. —¿Acaso no soy suficiente buena?
Con sus ojos ligeramente borrosos por el alcohol, lo miró y extendió su mano para tocar su rostro. —He sido tan obedien