Andrés regresó a Villa de Oro ya entrada la noche.
—Señor, el secretario del viejo señor ha llamado y le ha pedido que traiga a su esposa el sábado por la noche. —Luz salió y le dijo.
—Entendido. ¿Ha cenado la señora? —respondió Andrés.
—La señora no ha vuelto desde que se fue por la tarde. —Luz estaba confundida.
Andrés se quedó perplejo y subió rápidamente las escaleras. En el escritorio, no había información ni libros sobre ella, y algunas prendas de ropa faltaban en el armario.
Andrés f