—Sebastian, ¿qué estás haciendo?— Una voz fría sonó desde la puerta.
Sebastian se quedó helado.
Andrés entró, su rostro mostrando una frialdad sutil.
Julia se sintió culpable instintivamente.
No sabía por qué se sentía así, quizás porque Sebastián le había tomado la mano y no estaba segura si Andrés lo había visto.
—¿No fui lo suficientemente claro esta tarde?—dijo Andrés mirando a Sebastian.
Sebastian guardó silencio un momento y finalmente se fue sin decir nada.
Julia lo vio salir, confundida.