De repente el ambiente se volvió silencioso y lúgubre.
Él no dijo nada y salió por la puerta.
Julia estaba arreglando las almohadas cuando de pronto lo vio salir del baño y le preguntó: —¿Aún no te has duchado?
Andrés no mostró ninguna expresión, ni siquiera la miró y se fue.
Volvió a su actitud fría e indiferente de antes.
El corazón de Julia dio un vuelco y lo siguió fuera de la habitación. Andrés bajó las escaleras y azotó la puerta principal al salir.
Afuera estaba lloviendo a cántaros con t