Julia suspiró. —Ya está hecho, nos divorciamos.
—¿Entonces ahora no tienes nada?— preguntó Paco.
Julia asintió. —Sí, no tengo nada.
—¡Julia! ¿Qué puedo decir de ti? ¿Cómo pudiste tomar el matrimonio tan a la ligera? Te divorciaste sin consultarlo con tus mayores. Realmente me tienes con dolor de cabeza. Olvídalo, iré a hablar con el señor Andrés sobre este asunto. Si hay alguna posibilidad de remediarlo, tendrás que venir conmigo a disculparte con el señor Andrés. No importa qué, este matrimonio