Capítulo 87. De rodillas ante ti
El Narrador:
En el Hospital de Santiago
[«¡Mira, madre! Mientras nosotras lloramos por sus golpes y heridas, él lo está disfrutando, porque esto le devolvió a la mujer que ama», escribió Daniela a su madre].
[«¡No hay mal que por bien no venga, hija! Dice el refrán. Esto demuestra que de toda contrariedad se puede extraer algo bueno, excelentes resultados», respondió su madre, sintiendo un poquito de paz, aunque con mucho dolor al ver lo desfigurado que estaba su hijo por los golpes].
[«¡Sí, ma