Capítulo 37. ¡Tranquilo que la convenceré!
Christopher:
—¡No puedo! —contesté, llevando mis manos a la nuca—. Recuerda que la constructora es el patrimonio de mis padres y debo luchar a capa y espada por mantenerla a flote —aseguré, mirando mi Rolex con indisimulable aburrimiento.
—Sé que estás muy ocupado, ya me lo advirtió tu asistente. Solo vine para informarte que estoy disponible para cuando quieras —anunció ella con una sonrisa coqueta—.
» Piensa lo que te dije. Si quieres, toma un fin de semana y yo te acompaño —insistió ella con