Capítulo 36. Inoportuno
Christopher
Me di la vuelta lentamente para encontrarme con su mirada, que ahora brillaba por las lágrimas contenidas.
—¡Christopher, por favor! —me suplicó Sabrina y su voz era un hilo de dolor que me desgarraba—. No te acerques más a nosotras. Ya nos hiciste demasiado daño en el pasado. Ten algo de piedad y permite que continuemos nuestras vidas sin tener que saber de ti.
Intentó tomar aire, pero se notaba que el esfuerzo físico de la discusión le estaba pasando factura. Yo estaba aterrado de