Capítulo 29. Otra vez truchas...
Amber
Después de esas reflexiones tardías y acusadoras sobre lo que acababa de experimentar con Christopher, arranqué el coche. Al llegar al apartamento, sintiéndome un poco más tranquila, pero con los nervios a flor de piel, quise escabullirme directamente a mi habitación. Sin embargo, mi madre me estaba esperando en la sala.
—¿Amber, eres tú? —preguntó ella, levantándose del sofá con una nota de inquietud en la voz.
—¡Sí, mamá! Soy yo —respondí de inmediato, evitando dar la cara. Tenía pavor