Capítulo 45. Totalmente destruido...
Christopher:
Al llegar al edificio, la suerte pareció estar de mi ladon. No había vigilante en la entrada, así que subí por el ascensor sin que nadie me detuviera. Al salir al pasillo, ubiqué el número del apartamento y toqué el timbre con el corazón martilleando contra mis costillas.
Cuando la puerta se abrió, Sabrina se quedó petrificada. Su rostro palideció y me miró como si fuera una aparición maligna.
—¿Qué deseas, Christopher? ¿Hasta cuándo vas a hacerle daño a mi hija? Ella ya pagó en la