Hace más de media hora nos encontramos cenando en la mansión. Debo reconocer que Felipe es muy diferente a su madre porque no me ha ofendido ni una sola vez y en cuanto a Pedro más de ser un baboso que me mira las piernas no ha pasado.
Han hablado de negocios lo cual me aburre muchísimo. Yo no entiendo ni papas del asunto.
—¿A qué te dedicas, Isabel?—Me pregunta él
—Soy modelo y he estudiado actuación, pero lo que más me gustan son las pasarelas.
—Eras mi amor —Fede deposita un beso en mi mejil