—No has salido en todo el día de tu habitación —Me comenta Felipe cuando entra a mi cuarto y se acerca a la cama en la cual estoy recostada — Baja a cenar con nosotros
¿Para qué? Para ser ofendida de todas las formas posibles, no gracias.
—Estoy cansada
—Estás triste cuando ayer estabas radiante—Él desliza su mano hacía mi mejilla
—Estoy bien, señor y no tiene que fingir que no se percata del odio de su familia hacía mi.
—Mi madre siempre ha sido autoritaria, cuándo murió Fabricio, quien era