Narra Adam
Estoy en shock por la confesión de Margot, ese pequeño era mi hijo, y ahora que lo veo mejor, si se parece a mí. ¿Cómo no me había dado cuenta de ello?
—¿Cómo se llama? —Pregunto sin dejar de mirarlo.
—Adam. —La miro y veo que ha estado llorando. Me levanto de la cama y la abrazo.
—Gracias, Margot. —Ella no se atrevió a ocultarme un hijo, no como esa infiel, que lo tuvo casi 7 años con sus padres. Si no hubiese sido porque la descubrí, quien sabe por cuantos años más lo habría hecho.