74. La aceptación (L2)
Herseis se sentía invisible. A nadie le importaba su dolor, ni las lágrimas que resbalaban silenciosas por sus mejillas. Nadie notaba a la mujer destrozada que los observaba desde la penumbra. Su suegra y sus cuñadas, esas mismas que la habían humillado y agredido, ahora sonreían y celebraban con orgullo. ¿Qué significaba todo esto para ellas? No era más que un obstáculo que finalmente habían superado. Su presencia en la vida de Edán ya no significaba nada. Nunca había significado mucho para el