55. La aparición (L2)
La lluvia caía cada vez más fuerte, creando pequeños riachuelos en el suelo, pero Herseis seguía inmóvil, mirando hacia adelante, perdida en sus pensamientos. Helios, aunque siempre había sido un hombre de acción, no supo qué hacer en ese momento. Había algo complejo en la situación, algo que lo obligaba a detenerse, a reflexionar antes de actuar. Y esa pausa, esa quietud que nunca había sentido en su vida, lo hacía sentir vulnerable de una manera que no podía describir.
A lo largo de los años,