48. El que brilla (L2)
Helios caminó por los pasillos del Banco del Sol, un edificio que él mismo había conceptualizado desde su niñez. El aire era solemne, casi ceremonioso, mientras recorría cada rincón en compañía de la gerente que había designado, quien lo guiaba discretamente. Las paredes blancas y doradas, decoradas con motivos solares y elegantes paneles de cristal, brillaban bajo la luz suave que caía desde los ventanales altos, permitiendo que el sol entrara con una fuerza casi divina. Cada paso que daba res