25. Matrimonio por contrato
Hermes esperaba a Hariella al frente de la notaría. Estaba nervioso y a la vez emocionado, ya era de tarde y pronto sería la hora de la boda; sabía que ella era puntual como una británica. Llevaba puesto el traje negro y la camisa blanca que Hariella le había regalado el día anterior, se había guardado las gafas dentro de su saco y su pecho estaba adornado por una corbata de moño que era oportuna para la ocasión. No pudo contener una sonrisa cuando vio a la hermosa mujer de vestido, tacones y so