43. Conociendo a los gemelos
Al escuchar las palabras susurradas en su oído con aquella voz profunda y cargada de masculinidad justo detrás de su oreja, sintió su cuerpo estremecer, se mantuvo unos segundos en la misma posición y luego se giró para verlo a los ojos.
— En este punto creo que debemos detenernos porque ha sido demasiado para un día.
— Solo quiero que me acompañes unos minutos más, así sea en silencio siento que tu presencia me genera paz y me ayuda a pensar.
— Está bien, pero solo por unos minutos más —