89. Una oportunidad
Mientras estaban en el auto la tensión se mantenía en el ambiente y apenas llegaron al hospital Ayse se bajó del vehículo, estaba a punto de llorar de los nervios, quizá había llevado todo demasiado lejos y ahora se culpaba de la situación, ojalá no fuera nada grave pues no se lo perdonaría nunca, tomó a uno de los niños mientras Burak repetía la acción con el otro.
Pero a medida que recorrían el lugar Ayse entendía menos a dónde se dirigía pues parecía ir al consultorio del ginecólogo que les