Estaba a mitad de la última pregunta de mi tarea de matemáticas cuando un sonido tenue rompió el silencio.
Un golpe suave, como si algo rozara mi ventana.
Me quedé paralizada, con el bolígrafo suspendido sobre la hoja. Mi primer instinto fue decirme que era el viento, pero… conocía ese sonido.
Mi corazón tropezó consigo mismo cuando levanté la vista.
Y allí estaba él.
Damian.
Estaba agachado justo afuera, con la mano aún apoyada en el marco que había empujado para abrir. Su cabello oscuro estab