Me desperté antes de que saliera el sol.
Al principio, pensé que era una de esas mañanas en las que el sueño se escapa demasiado pronto, pero mientras yacía ahí mirando la tenue silueta de mis cortinas, me di cuenta de lo que realmente era: mi mente simplemente no quería apagarse.
Hoy era el partido de Damian.
El pensamiento pesaba sobre mí como una carga. Me di la vuelta, enterrando el rostro en la almohada, esperando que tal vez pudiera ahogarlo, pero no funcionó. Mi pecho dolía con una pregu