15. Bajo la sombra del vínculo
Emma
La fría mañana de invierno despertaba con el sol asomando entre las sombras, tiñendo el cielo de un tenue rosa. No había pegado un ojo en toda la noche, con el aullido del lobo de Alexander resonando en mis oídos como un lamento persistente. Esta vez, sus pasos fuertes y rápidos rodearon la cabaña, haciendo vibrar las débiles paredes y sacudiendo el silencio.
El lobo parecía más insistente que nunca, llamándome a salir con su presencia y aullidos. La tentación de abrir la puerta era irresi