Un maldito y estruendoso ruido perforó mis tímpanos de forma repentina, sobresaltándome en la cama.
— ¿Pero qué diabl..?
No pude terminar la frase porque algo se había abalanzado sobre mí, inmovilizándome... y al segundo siguiente, sentí algo frío y afilado en mi garganta.
"¿Luchamos? Si mueres no me sirves de nada" escuché decir a mi locura con una clara sed de pelea. "Puedo matarlo para que las dos vivamos".
No pude llegar a dar una respuesta, porque sentí, de forma repentina, esa oleada de a