Finalmente había llegado el día. Ésta noche habría luna llena y era el día que menos esperarían que les atacasemos: nuestra especie era conocida por salir a celebrarlo con grandes fiestas y jaranas que con excesiva frecuencia terminaban en sexo desenfrenado. Una vez hecho el plan, el mayor problema era ir hasta la manada sin dejar desprotegida la nuestra, pero de nuevo Isa y su aquelarre nos sacaron del apuro.
— ¿Moverse hasta allí? No es difícil, mi Reina, podéis usar el teletransporte.
La mir