Pasaron algunos días desde que Yo se había unido a la manada. Los vigías nos alertaban todos los días de que había nuevos seres cerca del territorio de nuestra manada pero no se atrevían a acercarse. El aquelarre de Isa se había tomado muy en serio la protección mágica de la manada y nos informaban de cada intento mágico de acceso. Me sorprendió mucho descubrir que teníamos una media de cincuenta intentos diarios para espiarnos. Era sorprendente lo organizadas que estaban en los turnos de vigil