— ¿Qué sucede, mi Alfa? — preguntó Isa al ver cómo me levantaba estando alerta.
— Tenemos visita.
— Entiendo. — dijo la bruja y levantó las manos mientras murmuraba algo ininteligible.
Una luz blanca rodeó sus manos y de la nada todos los árboles se iluminaron revelando una sombra que claramente no encajaba con la situación. Isa la miró sorprendida.
— ¡Vaya! Así que al final has venido.
Miré a la bruja sin comprender.
— ¿Acaso os conocéis?
Me miró con lástima.
— Mi querida Alfa, sólo los lobos