Terminamos el juramento y noté cómo todas las conciencias de las nuevas cincuenta brujas se unían a mi manada. Ya había perdido la cuenta de los lobos que tenía en mi manada y de las demás especies: tan sólo aprovechaba todo lo que me ofrecían buscando venganza y proteger a los míos. Me senté debajo de un árbol: hacer el juramento me había cansado y necesitaba un descanso. Alfred me imitó.
"¡Bienvenidas a Luz de Luna!"
"¿Qué son? No son lobas "
"No, pero, ¿acaso importa? Las arañas han salido mu