Me desperté con muchísimas agujetas.
— ¿Qué...? — dije con la voz totalmente somnolienta y ronca mientras me estiraba en la cama.
— ¡Ay! — se quejó Jake cerca. Demasiado cerca. Me giré y le vi sujetarse el ojo — Me has dado con el codo.
Iba a preguntar qué hacía él en mi cama cuando todos los recuerdos de la noche anterior aparecieron en mi mente. Me sonrojé muy intensamente y me tapé la cabeza con el nórdico.
— ¿Mar? ¿Pasa algo? — me preguntó Jake, preocupado.
— ¡Sí! ¡No! ¡No lo sé! — dije desd