Epílogo parte dos.

Karel una vez que vio que su clon sobreviviría decidió que tenía que ser un buen rey y ayudar a evacuar a todos los civiles que se encontraran en el castillo. Yo regresé al castillo solo porque se oía divertido ir a saquear el lugar; nunca se puede ser lo suficientemente rica.

Antes de partir, Cole me ofreció una insana cantidad de adornos caros a cambio de que tomara a su poni de guerra más rápido y fuera a buscar a no sé qué aldea a su ejercito personal. Lo rechacé, ¿Cabalgar hasta que me doliera el trasero o conseguir como botín los pendientes de su abuela? La elección era bastante obvia.

De cualquier forma, fue Savanah la que aceptó todas esas joyas y partió hacia lugares lejanos en busca de refuerzos.

Ya dentro del castillo me encontré a algunos cuantos rebeldes divirtiéndose y decidí unirme a ellos en una sangrienta pero corta batalla. Así me encontró el rey idiota segundos después y comenzó a gritarme sobre lo irracional, estúpida y… un montón de cosas feas. Por supuesto que me hizo enojar. ¿Yo era estúpida? Por favor, en los pocos meses que tenía de conocer a los gemelos idiotas había descubierto y resuelto más problemas del reino que el rey idiota a lo largo de toda su brillante carrera en el trono.

Estaba molesta, no lo voy a negar, así que cuando apareció un grupo mucho más numeroso de rebeldes, decidí que sería buena idea unirme a ellos… después de patearle las bolas, por supuesto.

Mi nuevo grupo de amigos estaba emocionado por haber capturado al rey. Yo compartía su emoción, de todas formas el tipo me caía mal. Como sea, saqueamos juntos el lugar encontrando a algunos nobles perdidos que se unieron a nuestra fila de capturas.

Cuando tuve lo que quería (los pendientes de la mencionada abuela de Cole y Karel, así como información útil sobre el número de rebeldes) terminé con toda la tontería seduciendo al tipo a cargo y mandando a volar al resto de nuestra compañía. Quizá les inventé que las sirvientas se habían encerrado cerca de la habitación de Cole, pero ese asunto viene después.

Entonces ahí estaba yo, pidiéndole al rey idiota que nos llevara a su habitación Real para que mi nuevo amigo rebelde y yo nos revolcáramos salvajemente (Asco) solo para poder noquear al tipo y liberar a nuestros prisioneros. Sabía gracias a mis entrenamientos con Kyrian en el bosque, que el rey tenía un pasadizo secreto de escape en su dormitorio, así que me vi como una loba MUY CAPAZ al llevar a todos los capturados y al rey hacia allí. Modestia aparte.

¿Pero me lo agradeció el imbécil? Por supuesto que no.

Así que decidí separarme del cretino y salir del lugar. El problema es que el castillo era un enorme laberinto y tuve que entrar a una de las habitaciones para asomarme por la ventana y ver en qué lado del muro estaba o cualquier m****a.

Fue entonces que rescaté a un pequeño que se encontraba un piso por debajo de mí. El pobre se encontraba muerto de miedo en el balcón. Salté, aterricé, me encargué de algunos rebeldes… ¡Paw!, ¡Puff! ¡Pow! Y mandé sus cuerpos a volar para que salieran disparados por el balcón.

Fue justo en ese momento que el tío Chad y Mateo llegaron a la entrada del castillo y se asombraron de ver lo fabulosa que era pateando traseros.

Claro que no habían llegado solos, habían llegado con la mitad del pequeño ejército de Cole y demandar conocer la ubicación del bastardo monosilábico.

Con muchas súplicas de su parte, claro está, bajé para conducirlos hasta la enfermería donde se encontraba el bello durmiente.

Entré yo primero para decirle a su Alteza que tenía visitantes y que se pusiera decente. ¿Cómo m****a había perdido toda la ropa? Un misterio, y me declaraba culpable de esconderla por la habitación porque de todas formas se veía mejor así.

Tuvimos un breve momento en el que puede que ambos extraviáramos nuestros labios. No es mi culpa que sea atractivo. Jodido lobo, estaba medio enamorada y lo sabía.

Como sea, después de que su pequeño ejército de veinte hombres nos interrumpiera, me enteré por casualidad que el sitio a donde había enviado a mis amigos rebeldes escondía la colección de armas de Cole.

Así que maldiciéndome porque seguramente el tipo se enojaría si los rebeldes tocaban eso, tomé a Mateo y regresé al castillo con mi guía turístico.

Lamentablemente mis amigos rebeldes aun se acordaban de mi pequeña mentira sobre sirvientas y no se lo tomaron muy bien. Me encargué de todos, por supuesto, pero uno de ellos alcanzó a darme un fuerte mordisco a la altura de mi muñeca. Este pequeño dato es importante, así que recuérdenlo.

Justo cuando me cercioré de que nadie había encontrado la colección de armas de mi pareja no pareja Cole, sonó un cuerno de guerra a la distancia.

La fortaleza en donde se encontraba el castillo solamente tenia dos entradas: Norte y Sur. Bueno, pues afuera de la muralla Sur ya se había reunido un millar de lobos. Para terminar esta bonita situación se escuchó una segunda trompeta y en el lado Norte también se comenzaba a vislumbrar otro ejército.

El pequeño rey estaba jodido, pero debía de admitir que al menos no era cobarde ya que se fue con dirección a la puerta Sur para ir a combatir el ejército él solito.

Supuse que era mi deber como buena ciudadana avisarle a su general sobre la situación, así que Mateo y yo nos dirigimos hacia la puerta Norte en donde Cole y sus pequeños veinte guerreros ya se encontraban alineándose.

¿El resto de sus guardias? Para ese momento sospechaba que se encontraban muertos o que cambiaron de bando.

Como sea, le informé a Cole sobre el suicidio de su hermano pero… ¿Qué hizo? Tomar mi brazo herido por la anterior mordida del rebelde y lamerlo como si fuera el más dulce de los caramelos… entonces se fue dejándome a cargo de proteger la muralla con solo esos veinte hombres.

Jodido lobo loco.

Así que mandé a Mateo a que desalojara a los anteriores civiles que Savanah y yo habíamos salvado de los salvajes más temprano y los llevara al castillo. Mientras tanto ideé un plan para dirigir al ejército de los rebeldes de la puerta Norte hacia una pequeña y cálida villa de los nobles a las afueras del castillo. ¿Por qué era el lugar ideal? Porque el lugar tenía un acceso controlado por una puerta de hierro que nos podía servir para encerrar al ejército. Al menos hasta que llegaran los refuerzos que enviaría Savanah.

A base de engaños, mentiras, persuasión y mis dotes actorales, convencí al líder del ejército de que los salvajes que habían enviado más temprano se habían vuelto locos y que se habían ido al castillo a seguir devorando víctimas. Entonces los dirigí a donde supuestamente se encontraba escondido el rey idiota… y los encerré. Si, soy una chica lista.

Entonces llevé a mis pocos e impresionados soldados hacia la puerta Sur y ayudar a los gemelos idiotas a no morir.

La batalla fue bastante divertida, pude constatar por qué Cole era el General y lobo más temido del mundo; también el rey idiota se defendía bien. Justo cuando comenzaba a cansarme, llegó Savanah con los refuerzos y el ejército enemigo emprendió la retirada. Cole ordenó que la mitad de su ejército los persiguiera y que la otra mitad se encargara de los lobos que había encarrado.

Con casi todo resueltos, Savanah y yo regresamos al castillo para comer y tal vez echar una siesta.

Tristemente estando ahí me di cuenta de un pequeño detalle.

En uno de nuestros descubrimientos sobre los salvajes, pudimos ver de primera mano que después de una mordida con su virus “zombi” a los nevos portadores les salía una enorme marca en la zona de la mordida. Así que… ¿A qué no adivinan qué loba recién mordida tenía esta marca?

Después de una breve crisis existencial en la que entré en pánico porque obviamente no quería ser una salvaje, Karel decidió que debía encerrarme en el calabozo.

Cole decidió dejarme ir y luego continuar con sus asuntos de estado mientras que mi tío Chad y Savanah comenzaban a buscar toda la información necesaria para ver si existía una cura o lo que sea.

Estaba triste, así que me encerré en la habitación Real de Karel y esperé lentamente a convertirme en salvaje. Solo que después de algunos días nada sucedió; ni siquiera tenía ansias que comer carne cruda o lo que sea.

Fue entonces que un día llegó a buscarme Savanah para informarme de un hecho insólito, además de preguntarme si ya me había convertido en salvaje: El rey idiota no iba a llevar a cabo el juicio contra Elizabeth por tratar de matarme, por herir a Cole y por casi follarse ante nosotros al líder de su guardia real.

¿La razón? Porque el padre de Elizabeth era un lobo influyente con montones de tropas que en ese momento Karel necesitaba desesperadamente. Sobre todo cuando la Competición de Fuerza estaba a la vuelta de la esquina y los otros Continentes no podían ver que Karel era idiota o se aprovecharían para intentar invadirlo.

No me pareció justo que ni siquiera castigaran mínimamente a la pera así que decidí que la retaría a un duelo y tendría su garganta.

Así fue que como loba salvaje (si es que alguna vez lo fui) tomé a Mateo y a Savanah para dirigirnos a la Casa de la Manada en donde se encontraba escondida la perra.

Imaginen mi sorpresa cuando llegamos y la Casa de la Manada se encontraba ardiendo felizmente.

Un montón de chillidos, guardias sin saber qué hacer y en general un caos. Mateo corrió de regreso al castillo para informar del desastre mientras Savanah y yo tomábamos las riendas del asunto.

Sacamos a algunas lobas de los dormitorios y nos dimos cuenta de que en los pisos superiores alguien había derramado algún aceite para ayudar a que ardiera más rápido: Fue premeditado.

Como sea, yo traté de que las lobas se mantuvieran en calma…. Pero Elizabeth la perra tenía que llegar a intentar “ponerme en mi lugar”.

Durante nuestra discusión me di cuenta de dos cosas: Que la perra debía morir y que la mi doña suegra no se encontraba por ninguna parte. Ella vivía aquí para poder levantarse todas las mañanas a impartirnos su valioso conocimiento sobre etiqueta social, ¿Cómo podría volver al castillo todas las noches?

En cuanto sospeché que no estaba, mandé a un par de guardias a buscarla en su habitación, solo para que regresaran con las manos vacías. Habían secuestrado a mi doña suegra. A continuación le pedí a las lobas que no se movieran para no pisar evidencia o lo que sea, pero de nuevo Elizabeth se metió en mi camino y ordenó a las lobas que pisotearan cual elefantes por todo el jodido lugar.

Así fue como nos encontró Karel después: Ella gritándome y yo a punto de estrangularla.

Pero, ¿Adivinen quién tenía la culpa de todo lo malo que sucedía en el reino? Si, su humilde servidora.

Karel me hizo un par de amenazas y dijo que me llevaría a la horca ante los gritos de júbilo de Elizabeth y yo los mandé al carajo. Me lavé las manos de todo el asunto y me fui junto con Mateo y Savanah a casa en un largo y agotador viaje.

Pasaron un par de semanas en las que no supe nada de los gemelos idiotas. De Karel lo entendía, me odiaba pero no tenía pruebas reales para mandarme a la horca. ¿De Cole? Yo pensab que nos est´bamos llevando mejor.

Entonces un día se apareció en mi puerta junto con unos cuantos lobos escoltas. Estúpidamente creí que venía a buscarme para quizá una maratón de lenguas, pero no. Él solo quería hablar con mi tío.

Más triste de lo que quería estar, dejé que el lobo entrara en mi casa y yo fui rumbo a Glassdele para un agradable desayuno con el dirigente del pueblo. Era un buen lobo, au se encontraba agradecido por las mejoras que había ayudado a financiar en su aldea.

Así que ahí estaba yo, caminando feliz de saber que sería alimentada cuando cuatro de lobos salieron de la nada y trataron de secuestrarme. No mentiré y diré que tenían una sola probabilidad contra mí, pero me dejé llevar solo porque tenía curiosidad de saber qué se proponían.

Me dijeron que estuviera callada o me matarían y yo estuve a punto de reírme, ¿Todos os secuestradores serían igual de idiotas? Como sea, uno de ellos se quedó atrás para "eliminar nuestro rastro".

Me llevaron a una fortaleza abandonada en medio del bosque donde tenían a un buen número de lobos malvados... y a mi doña suegra.

Me encerraron en un cuarto junto a su real majestad doña suegra Luna, un balde para nuestros desechos, piso de tierra y una minúscula rendilla de ventilación a almenos un metro más arriba de mi cabeza.

El olor (y nuestra poderosa y digna Luna) eran asquerosos. Sobra decir que ninguna de las dos era feliz con la situación. Así que lo primero que hice fue hacer que ella me levantara en hombros para ver qué sucedía afuera.

En dos horas ya tenía un plan para escapar. Así que en la siguiente comida que no tacaría porque doña suegra no quería compartir, utilizamos una cuchara para comenzar a escavar, Tuvimos suerte de que encerraran a otro chico con nosotras ya que la mano de obra masculina me impedía que ahorcara a doña suegra. Como sea, mi plan funcionó de maravilla y en dos días éramos libres; rompimos la cerca y corrimos por el bosque... solo que mi suera era ruidosa y una parulla de pocos lobos nos encontró. Tuve que utilizar mis encantos para volver a sacarnos de una situación de m****a, un par de patadas y un mordisco.

Tuve que quebrale la pierna un tipo que quería "enseñarme algunos trucos", y casulamente fue al mismo que mordí. Como tecnicamente aun era una loba salvaje pero con inteligencia, decidí que me llevaría con nosotros a Piernas locas (Pier, para los amigos). Era por el bien de la ciencia, ¿Y si yo podía morder a tipos y convertirlos en salvajes para crear a mi propio ejército zombie? Tentador.

En fin, corrimos un poco más por el bosque antes de toparnos con una patrulla de busqueda: Cole, Kyrian y un par de guardias.

Gracias a la información que les había proporcionado el mejor rastreador del mundo llamado Tío Chad, habían venido a investigar el lugar. De alguna froma terminé entonces volviendo al castillo del idiota porque había una recompensa por recuperar a su madre. Mas oro para la loba blanca.

¿Y el jodido tipo lo agradeció? Por supuesto que no. Tuvo la desfachatez de decirme que era mi jodida culpa ser secuestrada porque, y cito: "Ya debería de saber que al ser miembro de la familia real estaría en peligro".

Entonces nos gritamos un poco porque no dejaría qu el bastardo tuviera la última palabra y terminamos quedando en que durante la siguiente noche iría hasta el Altar de Nuestra Gran Madre y confirmaría mi identidad en una prueba de la verdad. Esta consistía en derramar mi sangre junto con la del idiota para que no pudiera mentir en un interrogatorio por un corto periodo de tiempo.

Después de que Karel me dejara en paz, unicamente quedé con el monosilábico lobo buenorro: Cole.

Tuvimos otra sesión de jugueteo y besos apasionados en la que al terminar le propuse que tuviéramos una relación de verdad y a la m****a las consecuencias.

Al parecer le dije que quería contagiarle alguna enfermedad venérea porque el tipo me dio un rotundo no y desapareció. Bueno, no quería ni mi amistad, mucho menos una relación. ¿Qué esperaba?

Con el corazón un poquito roto, Pier y yo al siguiente día uimos directos al Altar de Nuestra Gran Madre para probarle al rey idiota que nunca le he mentido. Terminamos con eso y aprovechamos para tener un segundo rechazo público porque "estaba cansado de cuidarme para que no me hirieran". ¡Ja! Perdí la cuenta del número de veces que salvé al desgraciado, a su familia y a su reino, pero ¿Era él el que estaba cansado? Si, se podía ir muy lejos.

Mientras Kyrian, su espía favorito, reunía a suficientes testigos en el Altar, Cole alias el bastardo mujeriego trató de hablar conmigo pero lo ignoré. Me lavaba las manos de esos dos porque ya me tenían harta.

Volví a pronunciar que rechazaba al idiota y fingí que me estaba muriendo de una forma tan realista que incluso Kyrian se preocupó por mi; nada nuevo con eso, yo era una loba con un montón de cosas guardadas, que dejara salir un poco de mi infierno personal era nada. Después de recuprarme un poco, le dije a todo el mundo que también retiraba mi palabra sobre ser la pareja de Cole y me fui de ahí con el porte de una reina. Porque lo era, carajo.

No llegué muy lejos antes de que Kyrian me ofreciera un caballo para ir a casa. Tomé dos, después de todo no dejaría que Pier se fuera corriendo detrás de mi.Pier era un asunto extraño: Gruñía y parecía medio perdido, pero no intentaba atacarme. Supe que era un salvaje solo porque no se inmutaba por caminar sobre su pierna rota. Eso no podría ser normal ¿No es cierto?

Al llegar a casa, por fin, y a brazos de mi tío, me enteré de que Cole había venido el día de mi secuestro para preguntarle si podría participar en la dichosa Competencia de Fuerza. Dijo que pidió algo para entrar y que luego aceptó; no me quiso decir de qué se trataba por mucho que le rogué.

Y él se enteró de que teníamos una nueva mascota salvaje; al principio no se lo tomó muy bien, pero yo sabía que con un poco de cariño y entrenamiento, Pier sería un miembro más de la familia.

También me di cuenta de que el extraño símbolo de "salvaje" en mi muñeca había desaparecido, pero de todas formas cubriría mi muñeca por si las dudas.

Entonces eso es lo que ha estado ocurriendo en los últimos meses en mi vida; y ustedes se preguntarán... si el Tío Chad fue el que aceptó entrar en la Competición, cómo es que tú terminaste dentro también?

Bueno, les contaré una pequeña historia; todo comenzó un día por la mañana después de esos horribles sucesos...

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