Capítulo 41.
Seguí a Cole cuando terminé de reacomodarme mi vestido. De alguna forma el mango con patas me había bajado los hombros de esta cosa sin darme cuenta.
Maldito, solo le gustaba provocarme.
Como sea, tenía curiosidad por ver el espectáculo que Marco había montado solo para satisfacer los recelos de sus nobles.
Salí al jardín y algunos guardias me indicaron la dirección amablemente; al parecer era la última en llegar porque una gran rueda alrededor de lo que parecía ser una arena improvisada ya se