Capítulo 39.
El lobo me miró incrédulo pero aceptó mi invitación. Por educación o por miedo de molestar a la monarca de otro reino, no lo sé y la verdad no me importaba.
Tomé su mano y lo llevé a la pista de baile; para su desgracia, la orquesta estaba tocando una melodía alegre y que implicaba algunos movimientos rápidos de pies.
-Señorita, yo...
-No se preocupe, sé que no puede moverse rápido. Bailemos lento- Dije muy segura poniendo su mano en mi cintura mientras lo guiaba al vals más lento de la histo