Capítulo 96.
Enseguida los lobos más sobrios se levantaron de sus asientos y se colocaron delante de mí en actitud protectora. Eso me llenó de calidez mi corazón.
— Hola, majestad. — Hice una respetuosa reverencia. — El príncipe heredero está por allá. — Dije señalando a Cole que se encontraba mirando el espectáculo sin mediar palabra.
Karel miró a su hermano y regresó su atención hacia mí.
— ¿Estás herida?
— ¿Estás aquí por mí? — Pregunté curiosa.
— ¡Pues claro que estoy aquí por ti! ¡Contesta la maldita p