Capítulo 27.
-Dudo seriamente que tengas una oportunidad. - Dijo Karel cuando terminó de reír. - Tienes el entrenamiento básico que nos dan en la Academia y ni siquiera ahí sobresalías, querido primo. Bueno, al menos dejarás de avergonzar a la familia…
Ni siquiera lo pensé, al ver la cara de mi primer amigo, me lancé sobre Karel solo para callarlo. Soltó el agarre que tenía sobre el cuello de Mateo y rodamos por el piso. Puños, patadas, mordidas… yo era una bestia furiosa en forma humana. Karel, el bastardo