Capítulo 97: Último encuentro premeditado de dos enemigos apasionados. Parte 1.
Daisy:
En esa mañana, todo lo que ocurrió sólo contribuyó a aumentar mi frustración, desde la prohibición de mis escoltas, que, a mi modo de ver, se extralimitaban en sus funciones, a poder desayunar en el comedor principal del hotel, rodeada de otros clientes, hasta el control, así como limitación, de las visitas que debía recibir en la enorme, y exageradamente lujosa, suite donde mi Ama y yo habíamos sido encarceladas, por culpa de esa controladora española de Rosi, que a mi modo de ver, exa