Capítulo 96: La revelación y el miedo del corazón Miller.
Marcus:
En ese momento, mientras veía las sonrisas picaras, y burlonas de mis hermanas, y notaba como todos los hombres de esa sala, en especial mi padre, mi hermano y yo nos tensábamos, como cuerdas de violín, me sentí como cuando tenía cuatro años, y mi madre me pilló intentando meterle un sapo en la habitación de Wendy, siguiendo, eso sí, las órdenes del Rey Arturo, que deseaba vengarse de ella, tras la última broma que le había gastado, algo muy habitual entre esos dos.
Respiré profundo,