Capítulo 36: La curiosidad mató al gato.
Marcus.
-” Ni se te ocurra molestarme esta noche con tus tonterías, Robin Hood, además los seis meses acaban a las doce, a las doce y un minuto quiero a mi belleza en mi garaje, sin un rasguño, o los Miller pierden a uno de sus miembros ¡Maldito niñato del demonio!”- esa era la novena queja de Lean en esa mañana, mientras nos reuníamos en la sala de juntas de la sede del bufete en Londres.
-” Tienes muy mal perder ¿Lo sabes?, además fuiste tú quien insistió en que viniera para encargarme de l