—¡Bienvenida a casa, Hazel! — Calix se acercó a ella para recibirla.
—Gracias — respondió apenada.
—¡Hola, pequeño, ven con tu hermano mayor, estoy tan feliz de tenerte en casa! — Desbordaba felicidad — Wow, papá, estoy muy feliz.
—Sergio, sube las maletas a mi habitación, por favor — pidió Zarek a su empleado.
—Con gusto, señor.
—¿Puedo llevar a Andreu a su habitación? Quiero mostrarle todo lo que hice, jugar y pasar el día con él.
—Por supuesto, no tengo problemas — Calix subió emocionado las