Hazel salió de la habitación tras escuchar un ruido afuera, caminaba pegada de pared y con uno de sus brazos estirado por si había algo frente a ella, juraba haber escuchado pasos en el pasillo, e incluso logró percibir el aroma de su anciano, razón por la cual salió.
—Zarek — lo llamaba.
—¿Se puede saber a dónde vas? — ella dio un brinco tras escuchar su voz.
—Anciano, me has asustado ¿Dónde estás? — estiraba sus manos para que él las sostuviera.
—Había ido a mirar a nuestro hijo antes. Estás