La mansión de Green se encontraba invadida por policías, paramédicos y periodistas, Hazel estaba siendo atendida por los médicos con su bebé en brazos, ya estaba más calmada y aliviada de saber que su pesadilla había acabado.
—Ya pronto nos iremos a casa, mi amor, déjame dar unas declaraciones y nos vamos — sostuvo el rostro de su hija.
—Papá… ¿Mamá? — James bajó la mirada, no iba a mentirle, era algo imposible de ocultar.
—Lo siento, mi amor, lo siento tanto — Hazel ahogó el llanto y no dijo n