La mañana siguiente ambos vuelven a su rutina diaria, ella a la universidad y él a su trabajo, como ya se lo esperaban, todas las miradas recaían sobre ellos sin ningún tipo de disimulo, y las criticas bajos susurros ni hablar, las más fuertes iban dirigidas para Hazel, pero ella al estar en compañía de sus amigas quienes la animaban, se sentía segura y armada de valor para ignorar los malos comentarios, las chicas pasaban por su lado y le llamaban interesada, otras le decían perra, mala amiga