—¿Me extrañabas que me mandaste a llamar? — Hazel cerró la puerta con seguro y caminó en dirección a Galani para tomar asiento sobre sus piernas.
—Sí, estuve pensando en ti todo el día.
—Interesante, señor anciano, porque estuve en las mismas condiciones que usted — le dio un beso en los labios.
—Te llamé por dos razones, la primera porque quería verte, y la segunda porque debo cancelar nuestra cena, espero me perdones y no te enojes conmigo — ella lo sostuvo de su corbata.
—¿Por qué tendría qu