“Tu vida será una pesadilla”
Esa había sido su promesa. La promesa de James.
Y aquel mismo día después del funeral al llegar a su casa, James en un arranque irracional de ira, enojo, dolor y confusión agarro a la chica por su muñeca jalándola consigo
-¡Suéltame! ¿Qué haces?- y en un mar de lagrimas que no daba tregua al dolor
Y luego los gritos de la niña. O mejor dicho el escandalo que los dos estaban haciendo llamo la atención de todos en la casa.
-¡No soporto oírte más!- y la metió en aquel