—¿Qué averiguaste sobre su enfermera? ¿La cuida bien? ¿Sigue con la misma medicación de antes o se la cambiaron? ¿Cuántos litros de oxígeno le pasa la máquina?
Alma bombardeaba a Dean con preguntas, mientras él solo podía pensar en el sabor de los labios de Eloísa.
—¿Qué quieres que te diga? Como detective me muero de hambre, pero le dejé mi teléfono. Podemos llamarla, aunque lo más prudente sería esperar a que ella se ponga en contacto con nosotros, para que no descubran que lo tiene.
El asu