PAPÁ CEO: 24. Tormenta, sorpresa y una noche solos
Más días pasaron.
La convivencia entre ellos era refrescante. Coincidían a primera hora del día y volvían a verse al final de la tarde, eso sin contar las ansiadas veces que el CEO dejaba todo lo que estaba haciendo por ir al pent-house y robarle uno que otro beso; sin embargo, no para él no era suficiente, así que cuando su hijo no necesitaba de la atención de ambos porque estaba tomando una siesta, simplemente se la robaba entre gemidos y caricias hasta su habitación.
Allí la desnudaba y pos