PAPÁ CEO: 22. No te metas en mi camino o lo lamentarás
Irrumpió en la sala de espera del consultorio con ese impresionante atractivo que lo caracterizaba.
Barroso siempre lo seguía a un paso de distancia.
— Buenas tardes, señor. ¿Tiene consulta con el licenciado? — le preguntó la recepcionista.
Él esbozó una sonrisa irónica.
— ¿Tengo cara de necesitar un psicólogo? — se burló con hermetismo — Busco a alguien.
La mujer parpadeó, sin comprender. Y Barroso, que conocía muy bien a su jefe, se acercó con una sonrisa amable.
— Estamos esperando a la