8. ¿No esperabas que tu esposo fuese un...?
Nick sintió esos ojos azules clavados sobre sí al tiempo que Romina intentaba besarlo, pero, cuando le dijo que muchas cosas cambiarían con la presencia de Calioppe en la hacienda, se refería exactamente a eso.
— Romina, déjame a solas con mi esposa.
— No hace falta, yo no quería interrumpir, con permiso — dicho eso, salió de allí.
Romina sonrió triunfal y Nick se mesó el cabello antes de ir tras ella.
— Calioppe — la llamó, pero ella no se detuvo hasta subir las escaleras. Fue allí donde él